lunes, 10 de septiembre de 2007

Jbel Toubkal - Alto Atlas - Marruecos 9-12 Sept 2007

Esta vez no fue una ascensión cualquiera, esta vez fue toda una aventura, metidos en un viaje en coche por todo Marruecos conociendo y disfrutando de tan diferente cultura en un pais tan cercano.
Días antes de la llegada al Alto Atlas, recorrimos Marruecos de Norte a Sur en coche, conociendo diferentes ciudades como Tanger, Larache, Chefchaouen, Ketama, Fez, Marrakech, Asni, y un etcetera de más pequeñas localidades.
Estando en Marrakech, el día 9 iniciamos nuestra aproximación al Alto Atlas, circulando por muy malas carreteras y con aun peor tráfico.
Hasta llegar a Imlil 1750 m, localidad donde te reciben sin casi dejarte bajar del coche, diferentes personas ofreciendo sus servicios como porteadores con sus mulas o como guías de montaña para hacer travesías de varios días.


Después de un rato conseguimos negociar un aparcamiento para el coche y un porteador que nos subiría el equipo hasta el refugio Netler a 3200 m.



Ya era tarde, asi que hicimos solamente unos kms hasta llegar a Sidi Chamarouch, pequeñisma localidad a unos 2300 m de altitud, donde viven pocas personas aunque durante el día tiene más lugareños que se dedican a comerciar artículos con las personas que pasamos por alli, ya que está en plena ruta de ascensión al refugio Netler. Dos calles hechas con tapiales de piedra y cuatro chozas de adobe.
Sidi Chamarouch, es lugar santo, se divide por la garganta Assif n Imlil, y en uno de los lados tienen la gran piedra blanca.


Detrás de Maite y Salina se puede leer un cartel que indica la prohibición de pasar por encima de la pasarela que da acceso a la roca blanca si no eres musulmán.

Después de haber conocido un poco el lugar, al caer el sol nos fuimos un poco más abajo de la aldea a pasar la noche, desde donde el día siguiente seguiríamos nuestra ruta con el mulero hasta el refugio Netler.



Muy agradable la noche que a pesar de ser primeros de Septiembre en Marruecos, ya era algo fría, pero disfrutando de poder dormir entre las cumbres del Alto Atlas.


Por la mañana nos levantamos, cargamos la mula y continuamos nuestra marcha hacia los 3200 m donde nos esperaba el Refugio, así que sin muchas prisas pero sin largas pausas.

  

Una vez que llegamos al refugio, discutimos la posibilidad de subir ese mismo día del tirón hasta la cima del Toubkal o descansar hassta el día siguiente y aclimatarnos un poco también a la altura.

Al final viendo que aun era temprano y que físicamente nos sentíamos fuertes, decidimos subir ese mismo día.
Antes de todo, despedimos a nuestro porteador, ya que habíamos contratado sus servicios solo hasta el Refugio, pero quedamos en que al dia siguiete nos recibiría en su casa para cenar y dormir.

Antes de partir hacia la cumbre, descansamos un poco y preparamos las tiendas de campaña, ya que a pesar del refugio, nosotros dormiríamos en las tiendas.

Sin más, iniciamos la ascensión, con ganas e ilusión pero también con algo de respeto, ya que para Salina Maite y yo iba a ser nuestro primer 4000 y ese día estábamos subiendo un desnivel de 1900 m y el cuerpo podía perder fuerzas.



La ascesión se presentaba fácil técnicamente hablando. En distancia no iba a ser muy larga pero el desnivel era grande y sin dar descanso.
Rápidamente cogimos bastante altura y las vistas cada vez eran más impresionantes, también se empezaba a notar la bajada de temperatura.

En la foto Salina y Maite descansando un poco, abrigándose y esperándome a mi que aparezco un poco máss abajo.



Estábamos subiéndo muy bien, sobre todo Joserra, él era el más entrenado de los que estábamos. Pero ya cerca de los 3900 m el cansancio y la altura empezaron a hacerse notar, además de que el terreno era cada vez más pendiente y sembrado de una grava de piedra muy pequeñita que resbalaba y te hacia retroceder un paso de cada tres.

Poco a poco y con paradas cada vez más frecuentes, los útlmios 100 o 150 metros nos costaron bastante esfuerzo, creo que fue la primera vez que note claramente los efectos de la altura.
Pero por fin llegamos a la cumbre del Jbel Toubkal, con sus 4167 m es la cumbre más alta del Alto Atlas y de todo el Norte de África.



Unas vistas impresionantes!!





Comimos un poco para reponer fuerzas y sin pensarlo mucho comenzamos el descenso, parando a hacer un par de fotos inevitables.




Ya cayendo el sol casi del todo llegamos al refugio, donde nos dieron de cenar y a dormir a las tiendas. Al día siguiente recogimos todo y esta vez con las mochilas a la espalda empezamos a bajar.


Llegamos a Sidi Chamarouch justo a la hora de comer, donde nos sirvieron un tajine de cordero con verduras hecho con carbón que dudo volver a comer algo tan rico.


Con la tripa llena y después de haber bebido medio litro de té cada uno, continuamos la marcha hacia abajo, a la casa de nuestro porteador, donde nos esperaba su familia para darnos de cenar y dormir y con quienes compartiríamos casi un día entero.
Nos recibieron con toda la cortesía del mundo en su casa de adobe incrustada en el paisaje de la montaña, nos acomodaron en una pequeña habitación.


Tan buena como la experiencia de llegar a la cumbre del Toubkal, fue compartir un día con esta gente que nos abrió su casa y nos enseñaron su forma de vida, donde los hombres viven de la montaña y las mujeres de algunas pequeñas huertas. En aldeas enteras de adobe mimetizadas en las laderas de la montaña. Con una vida muy sencilla y humilde pero con mejores intenciones, diponibilidad, generosidad y hospitabilidad que nuestro propio vecino.


  

  


Nos despedimos de la familia y continuamos nuestro viaje por Marruecos.



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